header_faq

Consultas más frecuentes que recibimos

La Organización Mundial de la Salud recomienda hasta 1,2 gramos de proteína por kg. de peso para las mujeres y 1,5 gramos para los varones con recomendaciones especiales para el crecimiento, embarazo y lactancia.

La FAO ha planteado que la proteína de un alimento es biológicamente completa cuando contiene todos los aminoácidos en una cantidad igual o superior a la establecida para cada aminoácido requerido en una proteína de referencia o patrón, como la de la clara del huevo, que tienen una proporción de aminoácidos esenciales utilizables en un 100%.

Las proteínas son biomoléculas presentes en los organismos vivos y llevan a cabo gran parte de las actividades celulares. Estas biomoléculas están formadas por 20 aminoácidos específicos en diferentes proporciones, los cuales son requeridos en diversas cantidades para formar o sintetizar una proteína dada.

En los humanos, el organismo puede sintetizar algunos aminoácidos sin necesidad de obtenerlos de la alimentación y son llamados aminoácidos no esenciales. Sin embargo algunos de estos aminoácidos no los puede producir por sí solo y necesita obtenerlos a través de los alimentos para así poder sintetizar proteína.

Los aminoácidos son requeridos por nuestro organismo en diferentes proporciones, según la edad, actividad física y situación biológica. Para la síntesis de las proteínas se necesitan la presencia de determinados aminoácidos y en caso de faltar alguno, no se realiza la síntesis y se utilizan como energía.

Las proteínas de origen animal tienen todos los aminoácidos que el organismo necesita, en cambio las de origen vegetal tienen algún aminoácido faltante que los llamamos limitantes. Pero si mezclamos un cereal con una legumbre el aminoácido que le falta a uno lo tiene el otro y esto se conoce como complementación proteica, obteniendo de la mezcla una proteína completa.

Cada producto contiene una cantidad diferente de calorías que rondan las 100. El índice calórico tiene menos importancia que su cantidad de glúcidos, en la cual se basa la efectividad del plan.

Hay una categoría de productos cuyos sobres contienen cada uno 18 g. de proteína refinada y menos de 3 g. de carbohidratos.

El segundo grupo de productos solo se debe consumir una vez por día, porque su contenido de glúcidos es mayor (aproximadamente 8g. de carbohidratos por porción). Estos productos son las barritas proteicas.

Los productos de Proteifine están creados sobre la base de la utilización de proteínas de alto valor biológico. Dos de las fuentes de proteína son de origen animal (proteínas de la leche y de la clara de huevo) y dos de origen vegetal (proteínas de soja y arvejas). Contienen los veinte aminoácidos esenciales en las proporciones que corresponden para proteger la masa magra (músculos, piel, hueso) y permitir una pérdida de la masa grasa.

Para obtener resultados óptimos se debe comenzar desde la fase 1, atravesando todas las fases. Su profesional de la nutrición le indicará cuánto tiempo debe permanecer en cada fase y como pasar de una a otra fase del Plan Protéifine.

No se puede consumir fruta durante las fases 1, 2 y 3 (que componen las fases cetogénicas) porque contiene azúcares que se absorben muy rápidamente y que puede romper el estado de cetosis.

A partir de la fase 4 se incorponan las frutas. El pan y el resto de los alimentos en la fase 5 y 6 hasta llegar a un plan de alimentación conveniente.

Los vegetales se pueden consumir crudos, cocinados al vapor, al horno, grillé o hervidos. No se debe consumir vegetales de latas de conserva.

Diferenciamos entre los tipos de verdura porqué hay algunos vegetales que contienen una cantidad más elevada de glúcidos y por ende el consumo de aquellos que pertenecen a este grupo está limitado a un total de 200 g. por día. Está cantidad puede componerse de una selección de verduras de este grupo, o simplemente de una sola.

Todas las hierbas aromáticas frescas y secas están indicadas.

  • Se indican 2 cucharadas soperas de aceite de oliva que contiene ácido graso oléico, una importante fuente Omega 9, con múltiples beneficios para el funcionamiento correcto del organismo.
  • Una cucharada de jugo de limón / vinagre / vino blanco.
  • Mostaza de Dijón.

Durante las tres primeras fases el consumo de la leche está excluído, porque contiene lactosa, un tipo de azúcar que puede romper el estado de cetosis y socavar la efectividad del plan.

Es muy importante para asegurar el éxito del plan consumir por lo menos 1,5 litros de agua por día. Además, se pueden tomar café, té, mate, te de hierbas, sin azúcar, ni leche.Se podrán utilizar endulzantes líquidos que no contienen nada de azúcar.

Es una estrategia medico-nutricional que combina micronutrientes (vitaminas y minerales) con proteínas de alto valor biológico bajo control profesional para rápidamente perder masa grasa, sin perjudicar la masa muscular ni alterar el equilibrio de sales y líquidos del cuerpo.

Se divide en tres etapas que comprenden seis fases progresivas, comenzando con la ingesta casi exclusiva de alimentos normoproteicos, y gradualmente incorporando alimentos tradicionales, siguiendo los biorritmos de cada persona y su perfil físico-emocional, según el plan establecido previamente con el profesional.

Además, la incorporación de precursores de neuromediadores a los productos especiales que se usan desde el principio del Plan ayuda a evitar el estrés, las sensaciones de frustración o carencia, los trastornos del humor y del comportamiento alimentario que atentan contra el éxito.

Hay una tendencia en la salud alimenticia que se está imponiendo en Europa y Estados Unidos, que emplea conocimientos médicos, farmacéuticos y nutricionales para atacar específicamente el problema del exceso de grasa, el mayor enemigo de la salud cardiovascular, metabólica, ósea y anímica.

El sistema desarrollado por Laboratorios Ysonut, especialistas en nutrición y ahora presentes en Argentina, es una innovadora solución al problema del exceso de grasa en el cuerpo.

Combina los últimos avances de la tecnología nutricional con un nuevo abordaje holístico basado en el estudio de los ritmos biológicos para lograr resultados exitosos, duraderos y saludables con un énfasis en el individuo.

Las “dietas milagro”, generalmente publicitadas por internet y en muchas revistas, prometen bajar enormes cantidades de peso en muy poco tiempo con determinadas combinaciones de alimentos y muchas restricciones.

Estas dietas en realidad desequilibran el metabolismo y representan una seria amenaza a la salud por sus deficiencias nutricionales (carencias de vitaminas y minerales).

A largo plazo fallan por el efecto rebote. Resultado: efecto yo-yo, mayor cantidad de grasa corporal y un metabolismo perjudicado.

La supervisión médica en cualquier plan de tratamiento es necesaria no solamente para evitar problemas de salud, sino también para garantizar un mantenimiento del resultado a largo plazo.

La utilización de fármacos de tipo diurético es sumamente peligrosa en manos inexpertas. Su uso puede causar problemas muy graves.

Cuando provocamos, artificialmente, una salida de líquidos de nuestro organismo, perdemos también micronutrientes básicos para nuestra salud: sodio, magnesio, vitaminas, calcio, ácidos grasos y, sobre todo, potasio.

La pérdida de potasio afecta la conducción eléctrica de todos nuestros músculos. Si sucede en un músculo de la pierna, notaremos solamente una sucesión de calambres más o menos molestos, pero si tiene lugar en el músculo cardíaco, se tratará de una arritmia, mucho más grave para la salud. De hecho, cuando se habla de algún caso de fallecimiento en el transcurso de una dieta estricta sin control médico, casi siempre ha sido por esta causa.

No existe ninguna pastilla realmente adelgazante por sí misma que vaya a permitirnos disfrutar de alimentos altamente calóricos liberándonos del aumento de peso asociado.

Si no comemos una cantidad suficiente de proteínas lo único que conseguiremos es que la báscula marque una cifra menor pero a expensas, por un lado, de nuestra masa muscular y del agua, como ya hemos dicho y, por otro, de nuestra piel, provocando flacidez.

Es más sencillo que el musculo brinde las calorías necesarias para vivir (1 kg de músculo brinda 800 calorías, que quemar 1 kilo de grasa que brinda 7650 calorías).

Si perdemos peso pero no perdemos grasa, nos estamos engañando; en poco tiempo vamos a recuperar todo lo perdido porque nuestro cuerpo, al tener más grasa que músculo, está “programado” para ahorrar energía y almacenarla.

Las dietas intensivas que priorizan el consumo de unos pocos alimentos y excluyen otros nunca nos van a proporcionar las cantidades de nutrientes necesarias para conservar nuestra salud intacta.

Pueden provocar descompensaciones que dejan secuelas a veces difícilmente previsibles e incluso irreversibles.

En el caso de una dieta con déficit de proteínas, lo que estamos perdiendo no es solamente grasa sino también masa muscular. Poco tiempo después de terminar la dieta se recupera el peso inicial, pero reemplazando el músculo por grasa. Nuestro cuerpo recuperará grasa, porque al haber perdido músculo el gasto metabólico estará disminuido y todo lo que se coma se convertirá en grasa.

Al perder masa muscular de forma importante, nuestro organismo gastará cada vez menos energía, aumentando las probabilidades de recuperar el peso perdido, en forma de grasa.

“Comiendo lo mismo, antes adelgazaba y ahora engordo”.
Lo que pasa es que su cuerpo antes necesitaba mucha más energía que ahora, solamente para mantenerse «vivo y activo» (es lo que llamamos el «metabolismo basal»).

Las dietas líquidas dicen ser depurativas porque se persigue un tratamiento “detox” a base de jugos y licuados de verduras y frutas, por ejemplo. Pero nuestro cuerpo necesita una serie de nutrientes para poder llevar a cabo sus funciones más elementales.

La falta de nutrientes puede provocar problemas de todo tipo al corto, mediano o largo plazo, como por ejemplo, una disminución de las defensas naturales del organismo, el empeoramiento del estado de la piel, el descenso de los niveles de todos los minerales, malestar general, cansancio y pérdida de masa muscular.

Si solo ingerimos agua, jugos, etc., provocaremos carencias variadas que pueden costarnos caro en términos de salud. Además, nos ofrece un resultado momentáneo que conlleva una recuperación indefectible del peso al volver a una alimentación normal.

Un plan para perder grasa, por poca que sea, siempre debe concebirse como un tratamiento médico y, como tal, debe comenzar con una visita al especialista y con un estudio previo a través de un análisis completo de sangre para identificar todos aquellos problemas y contraindicaciones que puedan aparecer durante y después de su puesta en marcha. Además, es importante analizar no solo el estado de salud física del paciente, sino también su estilo de vida y su predisposición anímica, para brindarle todo el apoyo que pueda llegar a necesitar.

La celulitis, que puede afectar a las mujeres delgadas tanto como a las más “rellenas”, tiene como causa una combinación de lo hormonal y lo hereditario.

Entre el 85% y el 95% de las mujeres desarrollan un grado de celulitis después de la pubertad por cuestiones hormonales.

La celulitis se compone de depósitos de grasa subcutánea, que forman hoyuelos en la piel en las caderas, muslo, y abdomen, como también en los brazos. Además de la grasa acumulada, se produce también por la retención de líquidos y un envejecimiento del tejido conjuntivo.

Si bien no se puede “curar”, hay mucho que se puede hacer para disminuir notablemente su apariencia mediante una combinación de ejercicio físico y alimentación normoproteica con un muy bajo contenido de lípidos y glúcidos.

Cabe decir que las “dietas express”, que apuntan a bajar rápidamente de peso, dejan en mayor evidencia la celulitis y la flacidez, puesto que se pierde masa magra, indispensable para asegurar el tono muscular y la firmeza.

El plan de alimentación normoproteico Protéifine disminuye rápidamentela masa grasa, lo cual produce el efecto de “compactar” la celulitis, reduciendo su apariencia.

¡Mejor para la salud, el bienestar, la imagen y la autoestima!

Uno de los factores más innovadores del desarrollo del Plan de Aporte Normoproteico Proteifine® de Laboratorios Ysonut, y sin duda una de las claves de su gran éxito, es la aplicación de la ritmonutrición a través de preparados que incorporan los aminoácidos esenciales que el organismo requiere, brindando al cuerpo lo que necesita en cada momento del día.

Es así que hay una línea de preparados (línea de productos Dynovance®) para ser consumidos por la mañana ya que contienen el aminoácido Tirosina, precursor de las hormonas noradrenalina y dopamina, que actúan como neurotransmisores y ayudan al cuerpo a adaptarse frente a factores físicos o psicológicos del estrés, suministrando los sentimientos de ganas y refuerzo para motivar una persona proactivamente. ¡Nos ayuda a levantarnos a la mañana!

A la tarde, el consumo de productos de la línea Serovance® proporciona el aminoácido esencial Triptófano, fundamental para promover la liberación de la serotonina que favorece el sueño y controla tanto la ansiedad como el apetito, sobre todo en aquellas personas que comen por tensión nerviosa.

La incorporación de los aminoácidos al plan de aporte normoproteico es un desarrollo que tipifica la sofisticación de las últimas estrategias medico-nutricionales en Europa y los Estados Unidos para controlar y remediar los trastornos de conducta alimentaria.

La ritmonutrición es la aplicación del conocimiento de los ritmos biológicos y metabólicos del cuerpo según su ciclo circadiano (de 5 am a 5 pm, está en estado de alerta, listo para enfrentar los desafíos del día, y de 5 pm a 5 am, entra en un estado de relajación previo al descanso nocturno).

La aplicación de la ritmonutrición ayuda a determinar lo que una persona necesita tanto en términos fisiológicos (cuándo dormir y cuándo no) como en cuestiones de alimentación (qué cantidad y tipos de alimentos ingerir en cada parte del día).

La ritmonutrición se asocia al tratamiento médico del exceso de peso (exceso de masa grasa) y del síndrome metabólico porque ayuda a regularlas alteraciones del comportamiento alimentario y a estabilizar el peso.

Asimismo, reeduca la mente y el metabolismo para alcanzar el equilibrio alimentario.

La cetosis es una situación metabólica del organismo originada por una importante reducción en el aporte de glúcidos, lo que induce el catabolismo de las grasas para obtener energía y a su vez genera unos compuestos, denominados cuerpos cetónicos, que circulan en la sangre y se eliminan a través de la orina.

Explicado de forma sencilla, en estado de cetosis, el cuerpo quema su propia grasa y, al convertirla en energía para funcionar, el hígado y los riñones generan unas sustancias llamadas cuerpos cetónicos.

De esta manera, el cuerpo consume sus reservas de grasa más rápidamente.

Para perder tejido graso, deben aumentar los cuerpos cetónicos. De otra manera, no se está perdiendo grasa.

Cuando se sigue un plan normoproteico que reduce significativamente la ingesta de glúcidos y lípidos, se promueve el estado de cetosis. En estado de cetosis el cuerpo quema la grasa y la convierte en energía para funcionar.

Un plan normoproteico brinda un aporte nornal y saludable de proteínas con un muy bajo contenido de glúcidos y lípidos. Se realiza con productos especialmente diseñados con la cantidad de proteínas que el cuerpo necesita pero eliminando el exceso de grasas y azúcares.

Una de las grandes ventajas que tiene es que el aporte de fibra es abundante y que la ingesta de glúcidos y grasa es muy limitada. No se pasa hambre y la pérdida de grasa es muy rápida en sus fases iniciales.

En las dietas hiperproteicas que se realizan con alimentos de gran valor proteico como carnes de todo tipo y huevos, se consumen más proteínas de las que el cuerpo necesita y al mismo tiempo se ingiere una importante cantidad de grasas y colesterol. Esto genera un desequilibrio que puede conllevar riesgos para la salud.

Los alimentos normoproteicos estimulan a que el metabolismo utilice los ácidos grasos liberados y los cuerpos cetónicos producidos como sustratos energéticos.

Es decir que la masa magra, en particular el tejido muscular, utiliza la energía proveniente de las reservas de grasa almacenadas en el cuerpo logrando una reducción rápida de éstas para el paciente y esculturizando su cuerpo, ¡porque los saca de donde más tiene!

A medida que se vaya acercando a los objetivos establecidos por el profesional, el paciente debe incorporar de forma progresiva los alimentos siguiendo los principios de la cronobiología natural, es decir, la ritmonutrición para aprovechar su ritmo metabólico mejorado y más eficiente.

Los últimos avances en tecnología de nutrición desarrollados en Europa demuestran que es importante lograr una sustancial reducción de masa grasa a expensas de ganar masa muscular.

Esto se logra a través de un plan normoproteico, a base de proteínas biológicamente refinadas con un mínimo aporte de lípidos y glúcidos que se encuentran normalmente en alimentos como la carne de vaca, pollo, pescado, lácteos, frutas y almidones (pastas, cereales, legumbres, vegetales feculentos, panes).

El metabolismo basal es el consumo de energía que necesita cada organismo para vivir (dormir, digerir alimento, mantener el funcionamiento correcto de los órganos, pensar, respirar, etc.) sin aumentar ni bajar de peso.

Cubrir el gasto metabólico basal representa lo mínimo que debemos consumir cada día para hacer frente al gasto energético total del cuerpo.

Si una persona realiza actividad física regularmente, aumentará su metabolismo basal por el incremento del gasto de energía que representa la actividad (literalmente está quemando calorías), llevando oxígeno a distintas partes del cuerpo.

El desarrollo paulatino de la fuerza y resistencia muscular también consume energía y eleva el ritmo metabólico, porque el músculo consume más energía que la masa grasa.

La musculatura, cuando se ejercita, almacena energía en forma de glucógeno y retiene agua, tornándose más pesada que el tejido graso.

Cuánto más músculo tengamos, más y mejor funciona el metabolismo. Enmagrecer correctamente significa perder grasa y aumentar la masa muscular.

El síndrome metabólico tiene que ver con el peligro que representa el exceso de grasa corporal para la salud cardiovascular y endocrinológica, en particular la grasa abdominal, o visceral, y reúne una serie de factores de riesgo asociados tanto a causas genéticas como al estilo de vida.

La sobrealimentación, la falta de actividad física, la presión alta y un perímetro de cintura mayor a 88 centímetros en mujeres y 102 cm en hombres, son, entre otros, los factores que en su conjunto incrementan en forma significativa la posibilidad de padecer enfermedades cardíacas, accidentes cerebro vasculares y de desarrollar diabetes tipo 2.

La incidencia del síndrome metabólico aumenta con la edad: en personas de 50 años, la incidencia es del 30%, mientras que en personas de 60 años en adelante, es mayor al 40%.

Lo fundamental es reducir la grasa abdominal antes que perder peso.

Sin la orientación de un profesional, una reducción mínima o inexistente en el peso corporal total puede ser vista como un fracaso a pesar de una reducción en la grasa corporal.

Además, la pérdida de peso sin una pérdida asociada de grasa es directamente desfavorable para el organismo. Esto generalmente significa que el tejido muscular se está perdiendo, lo cual perjudica el metabolismo.

La masa muscular está directamente relacionada a la tasa metabólica, por lo que cualquier reducción hace que sea más difícil para el cuerpo no solo perder grasa, sino también evitar el aumento de la misma: el famoso efecto rebote.

La definición de la pérdida de peso propiamente dicho es una reducción del peso corporal total debida a una reducción en la grasa corporal, el tejido muscular, reservas de agua, el glucógeno almacenado, las reservas hepáticas de glucógeno o de una combinación de dos factores o más.

En realidad, cuando se habla de perder peso, de estar en forma o de adelgazar, las personas quieren decir que desean reducir el exceso de grasa, que no es solo antiestética sino también la principal enemiga de la salud cardiovascular y endocrinológica.

Lamentablemente, muchas personas no ven la diferencia entre la pérdida de grasa y pérdida de peso, y por error se centran en el peso corporal total, pensando que para llegar a su “tamaño ideal”, su peso debe ceñirse a un número generalizado, sin importar su edad o contextura física.

Esta forma de pensar tiene graves implicaciones en términos de la motivación a título personal.

El enmagrecimiento es la pérdida de masa grasa que equivale a una reducción en la grasa corporal y se debe lograr sin disminuir la masa magra (músculos, tejidos y piel), inclusive cuando el peso total del cuerpo sigue siendo el mismo.

Por ejemplo, cuando alguien sigue un programa de entrenamiento de resistencia, su masa muscular aumenta al mismo tiempo que pueden disminuir sus niveles de grasa debido a un cambio de compensaciones de peso, por lo que este último puede seguir siendo prácticamente el mismo.